Arroz con Conejo

ARROZ CON CONEJO

Ingredientes:

  • 4 dientes de ajo
  • 1 pimiento verde
  • 1 pimiento rojo
  • 1 tomate
  • 100g de guisantes
  • Arroz
  • 1/2 conejo en trozos
  • Sal
  • Agua o caldo
  • Perejil
  • Colorante
  • Aceite de oliva


Hay muchas formas de cocinar conejo, y a mí ésta es una que me gusta mucho. Además el conejo es la carne que menos grasa tiene, ¡incluso menos que el pavo! Os recomiendo que lo probéis porque de verdad está delicioso. Se tarda muy poco en hacerlo y puede ser una buena comida de domingo.

Como siempre, antes de empezar, prepara los ingredientes: Pela el tomate y pártelo en trocitos pequeños. Corta los pimientos en trozos pequeños. Pela los ajos y lava el conejo.

Ahora ya puedes empezar: en una sartén, paella, cazuela...(yo he usado una sartén honda y antiadherente) pon aceite de oliva cubriendo el fondo.

A continuación echa el tomate,2 dientes de ajo grandecitos (con el corte para que no salten), y los pimientos a sofreír. Cuando esté sofrito, añade el conejo y sofríelo por ambos lados. Cuando casi esté, echa los guisantes. Es lo último porque es lo que se hace más rápido. Puedes usarlos congelados o de lata, y si son de lata, lávalos antes.

Haz un majado con los otros 2 dientes de ajo, una cucharada de sal, perejil y ñora. Si no tienes ñora, no pasa nada, pero intenta conseguirla.  

Ahora, toca añadir el arroz. Recuerda, 1/2 taza por comensal y el doble de agua y un poco más. Sofríe el arroz. Es importantísimo para que no se pase. Pasado un minuto desde que está el arroz en la sartén y lo estás removiendo, añade el agua, depués el majado, y por último el colorante. Prueba de sal y ajusta a tu gusto.

Cuando quede poco caldo de la cocción, retira el arroz del fuego, remuévelo desde abajo y tápalo bien durante 5 minutos para que repose. ¡Listo! ¡ A comerrrrrrr!

Truco: si no te gusta el conejo, puedes echar pollo, pero no sabrá igual. También puedes añadirle unas setas.

Espirales con paté, receta especial de mamá

Espirales con paté, 
receta especial de mamá


Ingredientes:

  • 1 pimiento verde
  • 1 cebolla
  • ajo
  • salsa de tomate
  • 1 lata de paté
  • Aceite
  • Sal
  • Azúcar
  • Laurel

La verdad es se que mi madre cocinaba la pasta de un montón de formas, y nunca la hacía como los típicos macarrones con tomate. Hacía diferentes salsas y ésta era la más especial. 
Con paté. 
Mi casa estaba siempre llena de gente, de amigos, de niños, y mis padres tenían sus puertas abiertas siempre para todo el mundo. Ésta receta en concreto la hacía cuando venían Jorge y Daniel, dos niños que se convirtieron en sus otros dos niños y les encantaba. 


Para empezar, prepárate los ingredientes y prioriza: desde lo que más tarda hasta lo que se hace más rápido. 


Lo ideal sería comenzar con hacer una salsa de tomate casera, pero si no tienes tiempo, puedes usar tomate frito ya hecho. Para hacer la salsa de tomate, puedes hacerla o bien cogiendo tomates, pelándolos, etc... o simplemente coger una lata/ bote de tomate triturado en conserva. Te facilita el trabajo, y la verdad es que son buenos.  


Lamina un diente de ajo, y échalo a freír en una sartén con 3 cucharadas de aceite de oliva. Dóralos sólo, no los quemes, ahora añade el tomate triturado y sal. Ahora, añade una cucharadita de azúcar y remueve. Déjalo cociendo a fuego medio durante unos 5 minutos. Remueve de vez en cuando.Ya tendrías una salsa de tomate sencilla. 


Vamos a por la pasta. Cuece la pasta y en el agua añade un chorrito de aceite de oliva, un poco de sal, un diente de ajo y una hoja de laurel. Mientras se cuece la pasta, pica la cebolla, el pimiento y el ajo. 


En una sartén pon 3 cucharadas de aceite de oliva y cuando el aceite esté caliente echa lo que acabas de picar a freír. Tienes que hacerlo a fuego medio para que no se queme y se haga bien. Verás que está hecho porque todo se queda muy blandito y la cebolla es casi transparente. Ahora, añade la lata de paté. Te sirve cualquiera pero no uses de pato, mejor de cerdo, de los de untar de los bocatas o campaña o a la pimienta. 


Sofríelo sólo unos segundos y ahora añade la salsa de tomate. Déjalo todo a fuego lento y mientras aprovecha a preparar la pasta. Ya estará cocida.  No la cuezas mucho o los espirales se desharán. 
Ahora escúrrela y pásala por debajo del agua del grifo fría para eliminar almidón. 
Añade la pasta a la salsa, remuévela bien y sube el fuego.  Pasados unos minutos removiendo con cuidado ya estará caliente por completo y ¡lista para comer! Te encantará. 




Truco de mamá: al echar el azúcar a la salsa de tomate, eliminas la acidez del tomate y además le da un sabor más sabroso. Si no haces mucha cantidad, con un bote o lata de paté  te servirá, pero si es para mucha gente, duplica los ingredientes y pon dos latas. 





Libritos de pencas (¡para niños!)

Libritos de pencas 
(¡para niños!)


Ingredientes:

  • Pencas de acelga
  • Bacon
  • Queso
  • 1 huevo
  • Harina
  • Aceite
  • Sal

Volvemos con el tema de las verduras para niños. Es verdad que cuando somos pequeños nos cuesta muchísimo comer verdura, bueno, de mayores a alguno también...por eso mi madre siempre intentaba disfrazar toda la verdura para que nos la comiéramos. La verdad, acertaba siempre. 


Las pencas de las acelgas son los troncos más gruesos que tienen. La hoja de la acelga es tierna y verde en la parte superior y blanca y gruesa en la parte inferior: y a veces, ésta parte inferior, más blanca y más dura, cuesta más comerla. Además hay que cortarla mucho, pero es perfecta para esta receta. 


Coge la parte más ancha de la acelga, la penca, y córtala en trozos más o menos iguales, de unos 5 cm de largo (o 4 dedos, vamos) lávala bien y elimina las hebras gruesas. Ahora hay que cocerlas. Puedes hacerlo de dos formas, en una cazuela, con agua y durante unos 20 minutos, o en el microondas, en agua y durante 7 minutos. Si las haces en el microondas, no las hagas demasiado para que no se queden muy blandas. Recuerda, es la parte más gruesa y grande. 


Una vez cocidas, corta las lonchas de bacon y el queso a la medida de la penca. Vamos a hacer los libritos. Coloca una penca, encima queso, bacon y ciérrala con otra penca. Cuando tengas todos los libritos hechos, bate un huevo, y coloca harina en un plato. Pasa el librito por la harina, el huevo y a freír. 


Cuando veas que está dorado, ya estará listo. Elimina el exceso de aceite en papel absorvente y a emplatar. Puedes acompañarlo con una salsa de tomate casera. Los niños se la van a comer ¡seguro!


Truco de mamá: Si pones un palillo de madera en el aceite, evitarás que salga espuma, pero fíjate que no se queme. Si ves que se quema mucho, retíralo y pon otro.



Dorada a la Sal

Dorada a la Sal


Ingredientes:



  • 1 dorada de ración
  • 1k de Sal gorda

Aquí está mi madre con sus amigas, veraneando en la playa, donde conoció a mi padre. ¡Estás doradas y a la sal!


Esta receta es muy sencilla, ya que sólo necesitas una dorada, o las que quieras hacer, y sal gorda, o sal marina.


Cuando vayas a comprar la dorada, dile al pescadero que te la prepare para hacer a la sal. Yo la congelo siempre. Es mejor congelar el pescado al menos 48h antes de cocinarlo para evitar anisakis. Si congelas el pescado a -21º y durante 48h. no habrá ningún problema. 


Vamos allá. Empieza encendiendo el horno. Para poder meterla tendrá que estar precalentado y a 190º.


Cubre la fuente del horno con papel de aluminio, así evitarás que se manche demasiado, y luego se recoge rápidamente. Coloca una base de sal gorda. No escatimes la sal, porque es donde se va a hacer. Lava bien la dorada y colócala encima de la base de sal. Ahora cubre toda la dorada con sal gorda por todas partes, haciendo una capa gruesa de 1cm. aproximadamente. 


Cuando esté totalmente cubierta, métela en el horno durante unos 20-25 minutos. Verás que la sal se queda muy dura, como una costra, y un poco dorada. No dejes que se queme para que el pescado esté tierno. 


Cuando esté lista, y antes de emplatar, retira con una cuchara de madera, o paletina el exceso de sal, corta con un cuhillo afilado por el centro, desde la cabeza a la cola, y ábrela. Saca los lomos y emplata. 


Yo normalmente uno una dorada para dos personas, pero eso ya es a tu gusto. Puedes acompañarla de verduras, ensalada, patatas, ¡lo que quieras! se hace sola prácticamente y está buenísima. 





Huevos Villaroy de Mamá

Huevos Villaroy de Mamá


Ingredientes:

  • 3 huevos cocidos
  • Aceite
  • Sal
  • Pimienta
  • 1/2l de Leche
  • 1 cucharada de harina
  • Pan rallado
  • 1 huevo
  • Aceite para freír
La verdad es que nunca más he vuelto a comer huevos villaroy sin que mi madre los hiciera. Una vez los vi en un restaurante en San Sebastián, los tenían de pincho, pero no lo pedí. ¡Los que hacía mi madre estaban tan ricos!




Es una receta muy fácil, pero al llevar masa, es importante que repose un día al menos, para que se enfríe bien y luego puedas trabajar con ella. 


La base de los huevos, es una masa como de croquetas. Prepara los ingredientes, salvo el huevo crudo, y el pan rallado. 


Lo primero que hay que hacer es cocer los huevos. Lávalos bien y mételos en agua a hervir durante 10 minutos. Enfríalos bajo el grifo para que se puedan pelar bien. 


Corta cada huevo en 3 o 4 rodajas y resérvalas. Prepara una fuente honda en la que vayan a caber todas. Ahora, comenzamos a hacer la bechamel. En una sartén pon aceite que cubra el fondo, cuando esté caliente, añade la harina y remueve con varillas. Pasados unos 30 segundos, la harina ya estará cocinada, es hora de añadir la leche. Empieza poco a poco sin dejar de remover, hasta que la eches toda. Echa sal y pimienta al gusto. Cuando veas que la masa está lista (y esto es cuando ves que se ha hecho mucho más espesa y borbotea), echa una parte en la fuente como de 1 cm de grosor. Ahora coloca los huevos cortados y con espacio entre las rodajas. Acuérdate de cómo los colocas. Cuando los tengas repartidos, echa el resto de la masa para que los cubra y deja enfriar. 


Si los haces en el día, tendrán que reposar al menos 2 horas, pero mejor que metas la masa en la nevera y esperes hasta el día siguiente. 


Ha llegado la hora de moldear. ¿Recuerdas cómo los habías colocado verdad? pues corta la masa de forma que el huevo quede en medio. 


Bate un huevo, prepara pan rallado y pon aceite a calentar para freír. Ahora coge el trozo de masa que has cortado y dale forma. La que tú quieras, puedes hacer bolitas redondas, dejarlas cuadradas e incluso usar un corta pastas con forma. Ahí depende de tu imaginación. Ahora, pásalo por el huevo, que esté bien por todas partes, y por el pan rallado y ve friéndolos. Colócalos en un papel absorvente para eliminar el exceso de aceite y ¡ya lo tienes! 


Truco de mamá: Puedes añadir ajo en polvo, cebolla, orégano, cualquier especia que te guste, a la masa para darle sabores diferentes. Si ves que la bechamel no te queda bien, pásala por la batidora y luego vuelve a echarla en la sartén a dejar cocer. 

Rosquillas de la Abuela Juliana

Rosquillas de la Abuela Juliana
  Ingredientes: 

  • 3 huevos
  • Zumo de 1 naranja
  • Ralladura de naranja
  • ½ cucharada de anises
  • 1 vaso de aceite
  • Peladura de limón
  • 1 cucharadita de levadura
  • 250g de harina
  • 7 cucharadas de azúcar
  • Aceite suave para freír


Ésta era mi abuela Juliana, la madre de mi madre. Desafortunadamente, se fue cuando yo era muy pequeña y apenas tengo recuerdos de ella, sólo lo que mi madre me contaba.  Mi abuela fue muy valiente, una mujer muy adelantada para la época en la que vivió. Dos maridos, ocho hijos, y todo eso en un tiempo en el que era impensable. Me imagino que fue ella la que enseñó a cocinar a mi madre, así empezó todo entonces.


Para empezar, lo primero que tienes que hacer es poner el vaso de aceite caliente con la peladura de limón a freír durante 2 minutos y se deja enfriar para poder manipularlo. Mientras, prepara el zumo de naranja y las ralladuras. Machaca un poco los anises. 

Cuando el aceite esté frío, coge un bol grande y mezcla amasando bien todos los ingredientes de la lista y echando la harina poco a poco. Cuando la masa ya no se te pegue en las manos, comienza a hacer bolitas pequeñas (que te quepan en la palma de la mano) haz un agujerito en medio y moldea. También puedes hacer palitos, y unirlos en el final. Dependerá de cómo te guste más. 

 A continuación corta la masa de forma trasversal con un cuchillo para que se abran un poco. Cuando tengas las rosquillas hechas, ¡es hora de freír! Ve friéndolas poco a poco en abundante aceite medio/fuerte y las vas sacando a escurrir cuando vayan estando doradas, aunque tienen que salir casi secas de la sartén. Puedes espolvorearlas con azúcar. 



Truco de mamá: Para que no te salga espuma en el aceite al freír las rosquillas, pon un palillo o dos en el aceite. ¡Ya verás el resultado!



Conejo con Tomate

Conejo con Tomate

Ingredientes:
  • 1/2 conejo
  • 1/2 brick tomate frito
  • Agua
  • Aceite
  • Sal 
  • Azúcar



Habréis podido comprobar que la carne de conejo me encanta porque tengo muchas recetas. Mi madre solía hacerlo de muchas formas y con tomate, es mi favorita. Es una carne con muy poca grasa y de sabor buenísimo. Esta receta es muy rápida, en unos 15 minutos está hecha. 


Necesitarás el conejo partido en trozos, si tú no lo haces, que el carnicero te lo prepare. En esta receta hay muy pocos ingredientes que preparar previamente, así que empezamos. 


En una cazuela pon 5 cucharadas de aceite. Echa sal al conejo, pero no mucha porque el tomate frito ya es bastante salado y se lo vamos a añadir después. Sofríe bien el conejo, dándole vueltas, durante unos 5 minutos. 
Pasado el tiempo, añade 1/2 brick de tomate frito, de esos pequeños que venden en todas partes. Puedes usar una salsa de tomate casera, pero no sé por qué ésta receta me gusta con el tomate frito de brick. Remueve todo y añade 1/2 vaso de agua. Vuelve a remover. Prueba y ajusta la sal. Añade una cucharadita de azúcar y remueve. 
El tomate salta mucho así que será mejor que lo tapes. Deja cociendo todo durante 10 minutos y remueve de vez en cuando. En el último minuto de cocción, destapa para que el agua evapore más y reduzca la salsa. ¡Ya está! lo puedes acompañar de arroz basmati o unos champiñones a la plancha. 


Truco de mamá: Al añadir azúcar lo que estás haciendo es eliminar la acidez del tomate. Puedes usar este truco siempre que hagas algo con tomate. El resultado es espectacular. 

Langostinos Crujientes

Langostinos Crujientes


Ingredientes:

  • Langostinos crudos
  • Papel de arroz
  • Aceite
  • Ajo en polvo
  • Sal
  • Salsa agridulce





La primera vez que compré láminas de papel de arroz, no sabía muy bien para qué usarlo ni cómo hacerlo. En un catering probé una vez una cosa que me gustó mucho y se me ocurrió que a lo mejor podría intentarlo. No es lo mismo, pero estos langostinos crujientes son un gran aperitivo y muy rápidos de hacer. Además si tienes invitados es perfecto.

 
El papel de arroz lo puedes encontrar en cualquier súper o en grandes superficies. Suele estar con la comida oriental y se usan para hacer rollitos de primavera. Éste papel de arroz viene seco y hay que hidratarlo con agua caliente pero es muy fácil. 


Usa el número de langostinos que tú quieras hacer, calcula que de cada lámina de papel de arroz envolverás 2 o incluso 3 como máximo. 


Prepara los ingredientes: pela los langostinos. Puedes usar gambas, gambones...lo que prefieras. Inserta un palillo en cada uno para que luego no se retuerzan al freírlos. 


Ahora hidrata el papel de arroz. Para hacerlo tienes que ser de uno en uno porque si metes más de uno se pegan entre sí. En una fuente coloca agua caliente (sirve del grifo) y mete la lámina. Cuando la veas transparente del todo sácala y colócala sobre un paño limpio. Pasa una servilleta de papel por encima con golpes suaves para eliminar el agua (si no, no se pegan). Con un cuchillo bien afilado córtala en 3 partes iguales (aunque suelen ser redondas puedes hacerlo longitudinalmente) verás que se te pueden pegar pero igualmente se despegan y no pasa nada si se te rompen un poco porque luego lo vas a cubrir. 


Echa en cada una de las partes ajo en polvo y un poco de sal. Coloca el langostino con el palillo y envuélvelo. Resérvalos hasta que hayas envuelto todos. Repite el proceso tantas veces como langostinos tengas. 


Ahora en una sartén echa aceite, el suficiente para freír y fríelos por ambos lados. Tienen que estar crujientes. 


Una vez fritos ponlos en papel de cocina para que suelten el exceso de grasa, retira el palillo y ¡a emplatar! 


Acompáñalos de salsa agridulce. Verás que ricos y qué bien quedan.


Truco: Si no te gusta el sabor del ajo, usa pimienta o incluso curry en polvo. 



Callos a la Madrileña de mamá

Callos a la Madrileña de mamá


Ingredientes:
1/2 kg de callos
1/2 kg de morro de ternera
1/2 kg de oreja
1/4 kg de jamón serrano en tacos
2 chorizos asturianos en rodajas
1 morcilla asturiana en rodajas
2 cebollas
1 zanahoria
1 tomate
3 dientes de ajo
1 cayena
1 cucharada pimentón dulce
1 zanahoria
3 hojas de laurel
Sal
Aceite
Agua
1 cucharada de harina




Probablemente los Callos a la Madrileña era el plato estrella de mi madre. Nadie se resistía a comerlos. Aunque a alguien no le gustaran los callos en sí, al menos no podían pasar sin mojar pan en la salsa. Yo de pequeña era incapaz de comerlos, y de mayor no pude resistirme. 
No solía hacerlos mucho, pero uno de los días que siempre los hacía era para la comida del día de Reyes. A mi padrino le volvían loco y siempre, además de otros muchos platos, mi madre cocinaba esta receta casera y deliciosa de callos a la madrileña. 
Lo mejor es hacerlo uno o dos días antes de comerlos porque sueltan la gelatina y están más ricos. Además los callos se pueden congelar una vez guisados. Así que vamos allá.


Es una receta que se tarda en hacer, pero merecerá la pena. 
Lo primero que hay que hacer es estofar los callos. Mi madre decía que los callos tenían que estar siempre limpísimos antes de estofarlos. Ahora venden bandejas preparadas y cortadas en las grandes superficies, pero es mejor comprarlos en el mercado. Te los pueden preparar y trocear allí mismo. Para limpiarlos bien hay que hacer dos cosas: colocas los callos en trocitos en un bol con agua y un buen chorro de vinagre y tenerlos durante unos 15 minutos para que se empiecen a limpiar. Los escurres y ahora vamos a seguir limpiándolos. Pon agua a hervir y cuando hierva, mete los callos durante 2 minutos. Escurre, tira ese agua y repite una vez más la operación. Ahora ya están limpios. Vamos a estofarlos y la forma más rápida es con olla express. 


En la olla pon la zanahoria, 1 cebolla, 2 hojas de laurel, una pizca de sal y los callos y agua hasta que se cubran bien. Cierra la olla y déjalos cociendo 35 minutos desde que empieza a pitar la olla. Así se estofa. 


Ya están cocidos los callos, ahora vamos a hacer el guiso. 
No tires el agua de la cocción porque la vamos a usar. Retira la cebolla, la zanahoria y el laurel, saca los callos con una espumadera y resérvalos. Cuela el caldo de la cocción y resérvalo. 


Ahora pica muy pequeña la otra cebolla y ponlo a sofreír en una cazuela grande con aceite. Usa aceite para cubrir la base. Dependerá del tamaño pero calcula unas 6 o 7 cucharadas de aceite. Añade la cayena. Si te gusta muy picante, ponle 2. 
Ahora añade el jamón en tacos y remueve todo. A continuación echa las rodajas de chorizo y morcilla, que no sean muy pequeños para que no se deshagan. Remueve y echa una cucharada de harina y deja que se cocine unos 30 segundos. Vuelve a remover todo y añade una cucharada de pimentón dulce. Volvemos a remover toda la mezcla, pero esta vez no dejamos freír mucho para que el pimentón no se queme. 


Añade caldo de la cocción de los callos (como la mitad) y echa los callos. Ahora maja los 3 dientes de ajo con un poco de sal, así evitarás que se te escapen, y échalo a la cazuela y añade una hoja de laurel más.  Ahora déjalos cociendo durante unos 30 minutos. Pasados 15 minutos desde que están cociendo, prueba de sal. Es ahora porque el jamón, el chorizo y la morcilla ya son salados de por sí, y si te pasas de sal no habrá quién se los coma. Así que es el momento de probar, cuando ya han soltado parte de sus jugos. ¿te gusta? pues de vez en cuando ve mirando si necesita más agua de la cocción de los callos. Así hasta que veas que están a tu gusto. Cuando los tengas listos, retira la cayena y la hoja de laurel. Déjalos enfriar y mételos en la nevera durante al menos 24 horas. Cuánto más tiempo estén reposando más ricos estarán. Luego sólo tienes que calentarlos a fuego lento y listo. Te van a encantar. 


Truco de mamá: Si los quieres acompañar con garbanzos y no te apetece estofarlos, usa garbanzos de conserva. Lávalos bien para evitar que sepan a conserva y añádelos a la cocción cuando los estés calentando antes de comer. Puedes servirlos en cazuelas de barro, pero en plato, ¡saben igual! No se te olvide comprar pan porque nadie puede comer callos sin pan. 



Mejillones rellenos (Tigres)

Mejillones Rellenos de Mamá
(Tigres)


Ingredientes: 

Para la masa:
  • 1/2 k de mejillones
  • 1 cebolla
  • 2 hojas de laurel
  • Harina o Maizena
  • Leche
  • Aceite
  • Sal
  • 4 cucharadas salsa de tomate
  • Pimentón dulce


Para el rebozado:
  • Pan rallado
  • Huevo
  • Aceite



En casa se iba a la compra los sábados por la mañana, y temprano para encontrar lo más fresco.
Mi madre compraba siempre en mercado. Había cosas que compraba en grandes superficies, pero la carne, pescado, mariscos, verduras y frutas, siempre en el mercado y decía que la fruta y la verdura no tenían que resplandecer porque significaba que tenían ceras. Cuánto más feas, mejor, porque significa que son de huerta de verdad y el sabor es increíblemente diferente. 
Hacer la compra era como una actividad familiar. ¡Íbamos los 5! Y teníamos la ruta marcada. Lo mejor, los caprichos que podías tener y que sabías que caían; a mí me daba por los carabineros. Ese día, hacía paella de marisco siempre. Lo recuerdo como algo muy nuestro, de nuestra familia: El día de mercado. 


Hacer los mejillones rellenos o como se suelen llamar, tigres, es más fácil de lo que parece. 


Lo único es la espera para que la masa temple bien. Lo mejor es hacerlos un día y terminarlos al siguiente, pero puedes hacerlos tras un par de horas desde que comienzas. ¿Preparados? Pues empezamos.


Prepara los ingredientes: Comienza con los mejillones. Lávalos y límpialos bien. Vas a usar las conchas por lo que tienen que estar muy limpios. Puedes restregar unos con otros para limpiarlos. El mejillón tiene que ser siempre vivo. Es decir, un mejillón abierto está muerto y estará malo. Compra sólo los cerrados. Evita los sacos porque te pueden salir muchos malos, mejor que el pescadero te los elija de uno en uno, pero los mejillones, berberechos, almejas, coquinas, chirlas...tienen que ser siempre vivos, nunca los compres abiertos. 
Si aún así no te fías mucho, venden unas bolsas de mejillones, ya cocidos, que vienen al vacío. Te servirán, pero tienes igualmente que limpiar bien las conchas, eso sí, te evitarás un paso, así que si tienes prisa, usa estos. 


Elige las conchas más grandes y bonitas, porque serán las que rellenes. 


En una cazuela honda por una cucharada de sal, 2 hojas de laurel y 3 dedos de agua. Lleva a ebullición. Echa los mejillones a cocer. Tardan muy poco. Remueve un poco para que se abran todos. Ésta operación no dura más de 4 minutos. ¿ya están todos abiertos? pues apártalos a un plato y cuela el caldo de la cocción. Este caldo tiene que estar muy limpio porque lo vamos a usar.


Ahora corta la cebolla en trocitos, corta los mejillones en trocitos y reserva las cáscaras. Colócalas en una fuente para que luego sea más fácil rellenarlas. 


En una sartén, pon 4 cucharadas de aceite de oliva virgen y echa la cebolla a sofreír. Cuando esté transparente, añade una cucharada sopera de harina o maizena y con unas varillas, remueve bien todo para que la harina se fría y no salgan grumos. Añade una cucharadita pequeña de pimentón dulce y remueve rápidamente. Deja unos segundos y añade un vaso del caldo colado de la cocción de los mejillones y un vaso de leche. Remueve. Si ves que hay grumos, pasa la mezcla por una batidora y regresa de nuevo a la sartén. Ahora mete la carne de los mejillones en trocitos, añade una cucharada de salsa de tomate o tomate frito y que se vaya haciendo como la masa de las croquetas. Prueba de sal y ajusta. No puedes dejar de remover. Todo este proceso es removiendo. 


Verás que la masa está hecha porque empiezan a salir como pompas espesas, la masa hace como "pluf" "pluf" (No es la mejor descripción pero no se me ocurre otra).


Cuando veas que ya está, retira del fuego y con la ayuda de una cuchara, ve rellenando las conchas reservadas. Si te sobra masa, no importa. Puedes hacer croquetas con ella, rellena bien, pero que no desborde. 


Ahora tiene que enfriarse. Lo mejor es guardarlo en la nevera un día y hacerlos al día siguiente, pero si no quieres, tendrás que esperar al menos 2 horas antes de freírlos. 


Ya ha pasado un día, ahora es la parte más fácil. Bate un huevo, pasa los mejillones por el huevo, luego pan rallado y fríelos en aceite y por ambos lados. ¡ya está! Espectacular. Están buenísimos y los puedes poner de aperitivo, como acompañamiento, de plato único en la cena. Y a los niños les va a divertir comer de la concha. 


Truco de mamá: si te gusta el picante, utiliza pimentón picante en lugar del dulce. Los tigres se pueden congelar. Hazlo una vez empanados y sin freír. Se colocan en un recipiente y se tapan con papel de aluminio. Si te salen varias plantas, separa una de otra con una servilleta de papel. 





Espaguetti Frutti di Mare (receta propia)

Espaguetti Frutti di Mare (receta propia) 

Ingredientes:

  • 250gr. de mejillones
  • 250gr. de almejas
  • 10 gambones
  • 2 calamares/ chipirones pequeños
  • Ajo
  • 1 Cebolla francesa
  • 1/2 vaso de vino blanco
  • 6 cucharadas de tomate frito
  • Agua
  • Aceite
  • Sal 
  • Cayena 





No sé si podría decir que esta es la forma de la que más me gustan los espaguetti, la verdad es que adoro el marisco, y si encima tiene todo un sabor marinero, me gusta más. Esta es mi receta casera y propia del frutti di mare. Lo he llamado así porque en los restaurantes italianos es como suelen llamar a la pasta con marisco, pero vamos, podría ser así: pasta con marisco. Y esta receta es ciega, es decir, no lleva las conchas para que no tengas que limpiar el marisco mientras te lo comes. 


Prepara los ingredientes: pon la pasta a cocer. Lava bien los mejillones. Por dentro y por fuera; para esta receta no hace falta que les saques brillo porque sólo vamos a usar la carne del mejillón. Ábrelos en una cazuela con 2 dedos de agua y una hoja de laurel y una pizca de sal. Reserva la carne y deshecha las conchas. 
Pon las almejas a remojar en agua con sal durante al menos 20-30 minutos para suelten la posible arena. Ábrelas de la misma forma que los mejillones, incluso en la misma cazuela para no manchar tanto. Si aún así siguen con arena, pásalas por debajo del grifo una a una. Reserva la carne y deshecha las conchas. 
Pela los gambones y córtalos en trocitos no muy pequeños. Puedes dejar alguno entero y pelado para que se vean después. 
Limpia bien los calamares o chipirones. No tienen que ser muy grandes. Para limpiarlos, sólo tienes que vaciar la bolsa y lavarlos por dentro y lavar bien los tentáculos. Para esta receta, elimina la piel para que no dé color a la receta (ya sabes, se queda morado/marrón y no nos interesa ahora) Corta los calamares en anillas y las patitas sólo a la mitad para que se vean. Puedes usar si no, anillas de calamar ya limpias.


Mientras haces todo esto, la pasta ya está cocida. Escúrrela, refréscala para eliminar almidón y resérvala. Hazla al dente, que esté un pelín durita porque luego terminará de hacerse y si no te va a quedar muy pastosa. 

Pica una cebolla francesa y lamina los dientes de ajo. Mide el agua, el vino y el tomate. ¿ya lo tienes todo? pues a cocinar. 

En una cazuela echa 5 cucharadas de aceite y añade la cebolla picada y el ajo laminado. Sofríe todo pero que esté transparente, no muy frito.  Echa una pimienta cayena entera a sofreír y dale vueltas. Le dará un toque de picante al plato pero la tienes que retirar después ¡no sea que alguien se la coma!
Ahora añade el vino blanco. Usa un vino que sea bueno, si usas vinos malos para cocinar no sabrá igual. Si te lo beberías, úsalo entonces para cocinar. 


Deja que se evapore el alcohol, añade el agua y el tomate frito. Remueve todo y deja cocer. 


Ahora en una sartén saltea con un poquito de aceite los calamares durante 4 minutos y pasado el tiempo añade el gambón. Sofríe un minuto removiendo y añádeselo a la salsa. Así evitamos que el calamar se cueza porque lo queremos frito. Añade también los mejillones enteros y las almejas. Prueba el punto de sal y ajusta. Deja cocer unos 2 minutos. Si ves que se reduce más, ajusta con agua y tomate frito. 


Ya sólo queda echar la pasta. Añádela y remueve todo bien. Deja cocer un par de minutos removiendo para que la pasta coja el sabor y se mezclen bien los sabores. ¡Ya lo tienes! 


Truco: Si no tienes almejas frescas, úsalas de lata, pero lávalas bien para eliminar el sabor de la conserva. Puedes usar anillas de calamar limpias si no los quieres limpiar tú, pero no uses mejillón de lata. Lo encuentras ya cocido pero no lo uses en conserva para esta receta.


Sopa Castellana

SOPA CASTELLANA


Ingredientes: (para 4 personas)

  • 1 barra de pan del día anterior
  • 5 dientes de ajo
  • 1 cucharada de pimentón dulce
  • 4 huevos
  • 150 gr. de jamón serrano en tacos
  • Aceite de Oliva
  • Sal
  • Agua



Éste es un plato muy rápido de hacer y que suele tomarse cuando hace mucho frío, pero siempre apetece algo calentito, y además como plato único es estupendo. Se hace con cosas que solemos tener en casa. Además es un plato muy barato para toda la familia y se hace en 15 minutos.
Ésta es la receta de mi madre. 


Lo repetiré mil veces, pero es importante antes de empezar a cocinar tener los ingredientes preparados y siempre se empieza por lo que tarda más y se termina con lo que tarda menos. Así que empezamos. 


Corta la barra de pan en trocitos pequeños. No uses sólo la miga, usa la corteza porque es lo que le va a dar la consistencia y evitar que se deshaga todo. 
Ahora corta el jamón en taquitos. Si lo que tienes son lonchas, también sirve, Sólo tienes que cortarlas en trocitos pequeños.
Pela los ajos y córtalos en láminas pero no muy finas, para que al sofreír no se quemen y amarguen. 
Lo primero que tienes que hacer es buscar una cazuela honda. Pon unas 6 cucharadas de aceite de oliva virgen a calentar. Añade los ajos laminados y dóralos. A continuación añade el jamón serrano. Déjalo sólo unos 15 segundos para que no se tueste. Añade la cucharada de pimentón y remueve todo bien. Deja que fría sólo unos segundos porque si el pimentón se tuesta no sabe bien. Ahora añade el pan y remueve todo muy bien. Déjalo friendo todo durante 1 minuto aproximadamente y haciendo que se mezcle todo bien con el pan. Si ves que está muy seco, añade un poco más de aceite. 


Aún no eches la sal, porque dependerá del jamón que uses. A veces es más salado que otras por lo que ajustaremos la sal casi al final.


Ahora echa el agua. Echa 2 tazas por persona, porque tiene que cocer un poco y se reducirá. 
Deja cocer todo durante unos 7 minutos a fuego medio. Cuando haya pasado el tiempo, pruébalo y ajusta la sal. Añade los huevos en crudo y colócalos separados para que no se peguen. Dejar cocer 2 minutos y retira del fuego. Tápalo bien y deja unos 3 minutos antes de servir para que se termine de hacer el huevo con el calor que le queda.  ¿Ya lo tienes? pues ahora sírvelo en cazuelas de barro o cuencos rústicos y ¡a comer!


Truco de mamá: Puedes tener siempre pan congelado y lo sacas un par de horas antes de cocinar. Así te aseguras que siempre tienes pan para este tipo de recetas. 



Merluza en Salsa Verde

Merluza en Salsa Verde


Ingredientes:

  • 4 rodajas de merluza (o lomos) 
  • Harina
  • 100gr de guisantes
  • 250 gr. de almejas
  • 1 vaso de vino blanco
  • 3 dientes de Ajo
  • 1 cucharada de Perejil fresco
  • Aceite de oliva virgen
  • Agua.



Donde veraneamos en la playa, en levante, hay un pueblo al lado que aún tiene lonja para que compres. Se hace la subasta del pescado y es alucinante ver cómo subastan las cajas del pescado recién salido de los barcos. Pescado más fresco, no vamos a encontrar, así que si había suerte y había algún lote con merluza o pescadilla, allá que iba mi madre a comprarlo. No sólo eso, sino otros pescados riquísimos como la pescadilla de bahía, los salmonetes, galeras, sepias, cabús, gambas, morralla para sopas de pescado... Me hacía mucha ilusión siempre ver que mi madre había conseguido su caja al precio que ella quería. 


Preparamos los ingredientes. Lava bien las almejas y colócalas en un recipiente con agua y sal para que suelten la arena, si tuvieran. Pica bien el ajo y el perejil fresco. Los guisantes pueden ser congelados, pero si los consigues frescos, mejor, porque el color verde se lo da el guisante, no el perejil. Si son congelados cuécelos durante 3 minutos y si son frescos, sólo escáldalos un poco. 


En una sartén grande y antiadherente pon 4 cucharadas de aceite y pon a sofreír el ajo. Sólo dóralo. Añade 1 cucharada de harina, remueve rápidamente y añade el vaso de vino blanco. Remueve todo bien, con varillas incluso para que no queden grumos y añade medio vaso de agua. Vuelve a remover para que todo ligue. Echa sal y prueba. Ajusta si es necesario, pero no te pases porque las almejas suelen darle mucho sabor salado a los platos. Ahora introduce los guisantes. Ve ajustando el agua según veas la cocción. Que no te quede una pasta, tiene que estar caldosito todo. 


Ahora mete la merluza, puedes rebozarla en harina pero si la metes así, como la sartén está preparada, no se pegará. Yo prefiero sin harina. Una vez dentro, ve echando caldo de la sartén por encima de las rodajas de merluza para que se vayan hacienda, como si las bañaras. 
Ahora tienes que bajar el fuego para que se haga poco a poco. Déjalo a fuego medio/lento. 


Cuando hayan pasado 3 o 4 minutos cociendo, añade las almejas y un poco más de agua. Tápalo todo para que las almejas se abran bien y suelten su jugo. Ahora se mete el perejil picado. 


Deja cocer todo durante 3 minutos, retíralo del fuego, tápalo y deja reposando 5 minutos. ¡Ya está lista! 
Verás qué rica está. La puedes acompañar de unos espárragos verdes a la plancha o de patatas cocidas.


Truco de mamá: ¡Cuidado con las almejas! Si crees que pudieran tener arena porque no son muy buenas, ábrelas fuera. En un cazo con dos dedos de agua y durante un minuto desde que empieza a cocer. Después lávalas de una en una y cuela el caldo para echarle un par de cucharadas a la salsa.